Abu Simbel son dos templos excavados en la roca por Ramsés II hace unos 3.200 años, en el sur de Egipto, cerca de la frontera con Sudán. La fachada del templo grande tiene cuatro colosos sentados de unos 20 metros de altura. Se hicieron famosos por el traslado de los templos en los años sesenta.
Lo esencial
- Está a unos 280 kilómetros al sur de Asuán, y se llega por carretera, en unas tres horas, o en avión.
- El templo grande está dedicado a Ramsés II y a los dioses Amón-Ra, Ra-Horajti y Ptah.
- El templo pequeño está dedicado a la diosa Hathor y a la reina Nefertari, esposa de Ramsés II.
- Entre 1964 y 1968 los templos se desmontaron y se levantaron en un terreno más alto para salvarlos de las aguas del lago Nasser.
- Dos veces al año, en febrero y en octubre, el sol entra por el templo grande e ilumina las estatuas del santuario.
Un templo que cambió de sitio
Cuando se construyó la presa de Asuán, el nivel del agua habría cubierto los templos. Una campaña internacional de la UNESCO financió su traslado: se cortaron en bloques, se llevaron a una colina más alta y se recompusieron con el mismo alineamiento solar. El resultado es el que se visita hoy.
Qué ver
Primero, la fachada del templo grande, con los cuatro colosos de Ramsés II. Dentro se recorren la gran sala con pilares osiríacos, otras salas con relieves de la batalla de Qadesh y, al fondo, el santuario con cuatro estatuas sentadas. Después se visita el templo de Nefertari, más pequeño, con estatuas de la reina y del faraón en la fachada.
Cómo visitarlo
La salida desde Asuán es muy temprana. Llevad agua, sombrero y protección solar, porque el sol es intenso a cualquier hora. La visita se hace en un par de horas.
Podéis visitarlo con guía en la excursión privada a Abu Simbel desde Asuán, o verlo dentro de un itinerario que incluya un crucero por el Nilo.